Por medio de esta columna cultural, Conexión San Ángelo comparte con los presentes y futuros lectores la participación del señor Arturo Madrid quien redacta entretenidos y amenos comentarios.

Arturo Madrid M. locutor de radio

En 1827 Charles Wheastone utiliza por primera vez la palabra MICRÓFONO para describir un dispositivo acústico diseñado para amplificar sonidos débiles. Procede de los vocablos griegos “micro” (pequeño) y “phon” (sonido) y fue hasta la década de 1880 cuando precisamente comenzó la historia del micrófono y las grabaciones de audio.

El micrófono es un traductor acústico eléctrico. Su función es traducir las vibraciones debidas a la presión acústica ejercida sobre su capsula por las ondas sonoras en energía eléctrica, lo que permite grabar sonidos de cualquier lugar o elemento.

Amigo lector que nos hace el favor de leer esta columna, esto es sólo parte de la historia de nuestro objetivo que hoy comenzamos en este periódico semanal donde estaremos tratando todo lo relacionado con lo que es la radio y la televisión actual y como una aportación de lo que pudimos aprender a través de nuestra experiencia en esta industria.

Comenzamos tratando de cumplir con las tres reglas fundamentales de la radiodifusión: divertir, educar e informar. 

Actualmente en la industria no se necesita tener un doctorado en comunicaciones para percibir el respeto, la cordialidad, el conocimiento de causa, el manejo del lenguaje y, lo más admirable, la experiencia de analizar las programaciones y comentarios a determinada hora.

¿La radio y la televisión que padecemos cumplen con lo que nuestra gente necesita, les informan, les mantienen al tanto de la música y artistas que les gustan, y sobre todo aprenden de sus programas?

En la próxima leeremos y compartiremos algunas cartas que nos envíen  y les contestaremos con mucho gusto aquí en Microfonito. 

 

Hasta entonces soy Arturo Madrid, servidor.

Cualquier correspondencia pueden dirigirla a:

315 W. Ave. D San Angelo, Texas. 76903